En sesión de la Diputación Permanente, la legisladora Ana Rosa Valdés Salazar defendió el derecho a la libre expresión, la cual, dijo, permite a los seres humanos manifestar por cualquier medio sus ideas, pensamientos y opiniones.
La distinguió de la libertad de pensamiento en que ésta es previamente reflexión y decisión de creer o no creer y de resolver hacer o no algo. Por otro lado, definió el derecho a la información como la potestad de los individuos de recabar toda clase de datos, vinculada a las otras dos libertades.
Aludió el artículo 6° la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual establece que “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”.
Además, que “Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”.
La legisladora explicó que se trata de derechos públicos garantizados por el texto constitucional como derechos humanos, por su relevancia para el progreso cultural y social, así como para el desarrollo adecuado de la personalidad humana.
Citó también el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre por las Naciones Unidas, el cual dispone que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
A partir de estas referencias, la representante popular concluyó que “el régimen democrático mexicano permite a sus ciudadanos que se expresen para ser escuchados, incluso para motivar la manifestación de ideas como participación ciudadana, porque la democracia es tarea de todos y de todos los días. Así, la democracia es tarea política y, por tanto, a todos nos incumbe”.
Por ello, afirmó que “en México se consagran los principios de pluralidad y tolerancia y, por tanto, en respeto a la libertad de expresión se prefieren los excesos de ésta, que incurrir a atropellos al ejercicio de esta libertad”.



