Según versa el estatuto en su primer párrafo: “MORENA es un partido político de hombres y mujeres libres de México que luchan por la transformación pacífica y democrática de nuestro país. Nuestro objetivo es lograr un cambio verdadero, es decir, que se garantice a todas las y los habitantes del país una vida digna, con derechos plenos; que se realice la justicia, se viva sin temor y no haya exclusiones ni privilegios”.
Bajo este entendido las y los militantes de morena tenemos la responsabilidad de elegir y postular a aquellos ciudadanos que estén comprometidos a cumplir estos objetivos.
Gracias a la organización popular y a un movimiento que nació hace ya algunos años, en el 2018 se logró acabar con el bipartidismo que se había mantenido por más de 80 años el poder político en nuestro país. Gracias a esta organización, durante los casi dos años del nuevo gobierno se han aprobado reformas constitucionales que tienen como objetivo garantizar el bienestar y la seguridad del Pueblo. De la misma forma se han impulsado proyectos de gran impacto que generarán desarrollo y autosuficiencia energética.
Sin embargo, no todos aquellos que hoy ocupan una representación gracias al efecto AMLO han estado en la misma sintonía, y ejemplos hay muchos, tal vez uno de los más destacados ha sido la senadora Lili Téllez, quien ahora forma parte del grupo parlamentario del PAN.
Y así como ella hay más que han dejado mucho que desear. Aquí cabe señalar que algunos de ellos son cuadros que obtuvieron la candidatura de manera externa, es decir, sin la necesidad de militar en el partido morena.
En virtud esto, y a muy pocos días del inicio y registro de los aspirantes a los cargos de elección popular, es de vital importancia para las y los militantes cerrar filas, unir voluntades y hacer un pacto con las bases, con el Pueblo, para proponer y postular a las y los mejores ciudadanos de nuestro movimiento.
La cuarta transformación tiene que cimentarse con personas integras, honorables, honestas, pues como lo ha sostenido el presidente, la autoridad moral es lo que da la autoridad política para poder hacer frente a esas prácticas corruptas que echaron raíces en lo más profundo de las instituciones del Estado Mexicano.
Esta situación deber ser tomada con la mayor seriedad posible, pues podría ser el último llamado para quienes han dedicado gran parte de su vida a la lucha social. Los partidos hegemónicos ya han anunciado una alianza de facto en contra de morena, y a pesar de tener supuestas ideologías contrarias ya construyen una organización para derrocar al gobierno de la 4T. Por lo tanto, sería totalmente ilógico que quienes luchamos por un cambio verdadero no logremos conformar un frente unido de morena que ponga por delante el noble proyecto de la transformación que garantice una vida digna, con derechos plenos y justicia para todas y todos los mexicanos.



