“Songbird”, una nueva película producida por Michael Bay, bien podría ser catalogada como la primera cinta nacida del coronavirus. El thriller dirigido por Adam Mason surgió justo cuando el mundo entero entró en confinamiento por el nuevo virus; la trama habla del COVID-24, un virus que ha mutado para matar en tiempo récord, fue la primera en rodarse durante la cuarentena y plantea a un protagonista que es capaz de sobrevivir por su alta inmunidad.
La idea del combo apocalíptico de la historia que se desarrolla en 2024 surgió durante una llamada que Mason recibió del guionista Simon Boyes un día después de que varias ciudades de Estados Unidos se declararan oficialmente en confinamiento por la pandemia. “Era muy temprano y él estaba sorprendentemente emocionado. ¿Por qué está tan emocionado”, preguntó el director. La respuesta de Boyes fue contundente: “Es el fin del mundo. Deberíamos hacer una película”, ha relatado Mason a Entertainment Weekly.
Watch the official trailer for #SongbirdMovie from the Producer of ‘The Purge’ and ‘A Quiet Place’. The only way out is together… pic.twitter.com/hiBlTLuTbw
— Songbird (@Songbird) October 29, 2020
Se concibió entonces un thriller que ocurre solo cuatro años en el futuro, cuando el virus COVID-23 ha evolucionado lo suficiente para tener “una tasa de mortalidad de más del 50% y matar de forma acelerada”, según el medio. Al protagonista, KJ Apa, la estrella de “Riverdale”, le ficharon también en medio del confinamiento, cuando el australiano huía del coronavirus real a su modo conun viaje de reencuentro personal con “nada más que un remolque y una tienda de campaña” , una barba crecida y un cabello largo que lo hacían el actor ideal para encarnar Nico, un repartidor que enfrenta la pandemia ficticia gracias a su inmunidad contra el letal virus.
Con un elenco que incluye a la actriz juvenil Sofia Carson, Alexandra Dadario y Demi Moore, la película “Songbird” inició grabaciones el 8 de julio y se convirtió en la primera en rodarse en Los Ángeles cuando la pandemia de COVID-19 lo permitió. Al inició se contempló hacerla con iPhones, pero la idea se desestimó rápidamente pues Michael Bay, detrás de producciones monumentales como Transformers o Cloverfield buscaba algo a la atura. Al final, el rodaje se completó en solo 17 días.


