El gobierno venezolano invalidó de improviso los pasaportes de decenas de opositores de su gestión en los últimos días, según denuncian. Sólo en el estado occidental de Zulia serían más de 30 activistas políticos perjudicados.
A Romer Rubio, coordinador de la Plataforma Unitaria de partidos opositores venezolanos en Chile, una fuente de confianza en su país le advirtió los primeros días de agosto que revisara el estatus de su pasaporte en el sistema gubernamental de documentación. A los pocos minutos, confirmó su temor al leer un mensaje en letras rojas en su sesión: “Anulado”.
Rubio es parte de un grupo creciente de activistas de derechos humanos, académicos, comunicadores y políticos de Venezuela que han confirmado en las últimas horas, mediante notificaciones oficiales, que sus documentos de viaje han sido invalidados por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME).
Las anulaciones de pasaportes se conocen en un contexto de represión y arrestos de manifestantes y dirigentes de la oposición venezolana después de la disputada elección presidencial del 28 de julio, donde el poder electoral proclamó ganador al presidente Nicolás Maduro.
Según las denuncias, la mayoría de los pasaportes fueron expedidos tan recientemente como el año pasado, incluso algunos son este año. Su vigencia sería de unos 10 años, han precisado los perjudicados por las invalidaciones.
“Es una nueva forma de destierro”, comenta Rubio a la Voz de América desde Chile. Su pasaporte debía estar vigente por nueve años más.
Si bien no hay un catastro formal de los afectados, el dirigente político adelanta que se anularon pasaportes de 30 activistas opositores, sólo en el estado occidental de Zulia.
Espacio Público, una asociación civil dedicada a la promoción de los derechos de libertad de expresión y de libre prensa, dijo haber documentado al menos 16 casos de anulación de pasaportes, que incluyen a periodistas.
De acuerdo con Rubio, se trata de una medida violatoria de derechos humanos, que dificulta la migración desde Venezuela y la movilización fuera del país de voces críticas con el gobierno de Maduro.
“Es una forma de apatridia”, lamenta el dirigente opositor, también miembro académico de la universidad Andrés Bello, de Chile.




