El clavadista mexicano, a base de sacrificios y esfuerzos, vio cumplirse el primero de sus deseos en Tokio y tan solo tres años después, en París, pudo ‘palomear’ el segundo. Pero la ambición de Osmar no ha acabado ahí, como cualquier persona que ha triunfado en la vida sabe que los sueños se renuevan.
“Ya cumplí el ser medallista. Ahora quiero ser campeón olímpico y es por lo que voy a seguir luchando”, comentó el joven de 20 años que pasó de ser una promesa en el deporte mexicano a convertirse en una realidad.
Osmar sabe que su renovado sueño no será sencillo, pero tampoco imposible. Ha comenzado la cuenta regresiva en el ciclo olímpico hacia Los Ángeles en 2028 y el multimedallista ha puesto la mirada ahora en el metal dorado, ese mismo que completaría su colección personal.



